Significado de los cuatro seres alados

Significado de los cuatro seres alados

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La Dormición de la Santísima Virgen María

La Dormición de la Santísima Virgen María

 

Este es una de las 12 fiestas de la Iglesia. Se celebra desde el siglo IV el 15 (28) de agosto.

Antes de la fiesta de la Asunción, los cristianos ayunan desde el 1 al 15 de agosto, de acuerdo con el estilo litúrgico antiguo, por consiguiente, del 14 de agosto al 28 de agosto, de acuerdo con el nuevo estilo. En la Fiesta de la Dormición de la Virgen, la Santa Iglesia recuerda el justo final de la Madre de Dios, evento marcado por la tristeza del fin de la vida  de la Virgen y la alegría de la unión de María con su Hijo.

Sobre la vida terrenal del Santísima Madre de Dios, después de la muerte en Cruz y la Resurrección del Salvador, lo sabemos por la Santa Tradición. Hasta la persecución que Herodes erigió contra la Iglesia, la Virgen estuvo en Jerusalén, luego se trasladó con el Apóstol Juan a Éfeso. Viviendo aquí, visitó al justo Lázaro en Chipre y estuvo también en el monte Athos, que bendijo como a su propia casa.

Poco antes de su muerte, la Virgen volvió a Jerusalén. Allí visitaba constantemente aquellos lugares que estaban relacionados con la vida de su Divino Hijo: Belén, el Gólgota, el Santo Sepulcro, Getsemaní. Allí rezaba asiduamente. Según la Tradición, los judíos intentaron quitarle la vida, para lo cual, por mandato de los sumos sacerdotes, fueron enviados guardias al Santo Sepulcro; pero en cierto  momento, a los soldados les fue privada  la vista y no pudieron ver a la Madre de Dios.

Una vez durante la oración en el Monte de los Olivos, el Arcángel Gabriel anunció a la Virgen su fin terrenal y  le entregó una luminosa rama — símbolo de la victoria sobre la muerte y la corrupción. María contó lo que le sucedió al apóstol Juan, éste al apóstol Santiago, hermano del Señor, y a través de él a toda la Iglesia de Jerusalén, en la cual se conservó la tradición de la Dormición de la Madre de Dios.

Antes de su fallecimiento, la Madre de Dios  legó su escasa propiedad a las viudas que la asistían y ordenó que la  enterraran en Getsemaní, cerca de las tumbas de sus santos padres y de San José, su esposo.

En el día de la Dormición de la  Virgen, de manera milagrosa, en Jerusalén se hallaban reunidos casi todos los apóstoles para despedirse, los cuales  en distintas partes de la tierra anunciaban la Palabra de Dios. Después de todos llegó el apóstol Pablo. Faltaba solamente el apóstol Tomás.

De repente se apareció una luz indecible, el techo del aposento se abrió, y bajó el mismo Cristo con una multitud de ángeles. La Madre de Dios se dirigía a Dios con una oración de agradecimiento y pedía la bendición para todos los que la veneraran. Rogaba también a su Hijo de protegerla de la fuerza oscura satánica. Luego la Madre de Dios, entregó con alegría, su alma a Dios, y se oyó enseguida el canto angélico. Al tocar  los enfermos su cuerpo, empezaban a recibir en seguida las curaciones.

Comenzó el traslado solemne del Santo Cuerpo de la Virgen de Jerusalén a Getsemaní. Pedro, Pablo y Santiago junto con otros apóstoles llevaron el cuerpo.

La procesión era seguida por judíos que no creían en Cristo. Los sumos sacerdotes mandaron a sus servidores para que interrumpieran la procesión, mataran a los apóstoles y quemaran el cuerpo de la Madre de Dios, pero los ángeles los sorprendieron dejándolos ciegos. Tres días los apóstoles estuvieron cerca del lecho de la Virgen, cantando salmos. En el aire se oía constantemente el canto angélico.

La Virgen se durmió en un dulce sueño después  de una vida llena de dolores y  se presentó a la Fuente de la Vida, como Madre de la Vida, librando con sus oraciones a todos sus hijos de la condena eterna.

Oración a la Santa y Vivificante Cruz del Señor

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Oración a la Santa y Vivificante Cruz del Señor

Oh,  Cruz del Señor, maravillosa por tu fuerza milagrosa: a tus pies como polvo, me postro ante Tí; honrado Madero, que echas de nosotros cualquier saeta demoníaca, y que nos liberas de toda desgracia, dolor,  y adversidad. Tú eres el árbol de la vida, tú eres la purificación del aire, la consagración del santo templo, la protección de mi hogar, la custodia de mi lecho, la iluminación de mi inteligencia,  de mi corazón y de todos mis sentidos. Tu santo signo me acompaña desde el día de mi nacimiento y me bendice desde el día de mi bautismo, está conmigo en todos los momentos de mi vida,  y me conducirá hasta el sepulcro. Con tu santa señal milagrosa, el Señor anunciará a todo el universo la hora de la resurrección de los muertos y el Juicio Final de Dios.

¡Oh, Cruz venerada! Dirígeme, enséñame y bendíceme, a mí indigno,  creyente en tu fuerza vencedora. Protégeme de cualquier enemigo, cura mis enfermedades espirituales y corporales.

¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios! Con la fuerza de  tu venerada y vivificante  Cruz, ten piedad de mí y sálvame. Amén.

El ícono de la Gloriosa Transfiguración de Nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo

El ícono de la Gloriosa Transfiguración de Nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo.

Dios es desconocido en su esencia. Pero Él se manifiesta con su gracia a través de una energía divina que infunde en el mundo. Dios emana luz en el mundo.

Como enseñaba San Gregorio Palamas (1296-1359), Jesucristo es la Luz, y su enseñanza es la iluminación de los hombres. Esta luz divina fue manifestada por Jesucristo a sus discípulos más próximos sobre el monte Tabor: “… Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías, que conversaban con Él” (Mt. 17,1-3).

La luz de la Trasfiguración sobre el Tabor no era ni sensual ni material, y los apóstoles iluminados por ella eran dignos de ver la “luz sobrenatural”.

Todo lo que está relacionado con Dios está penetrado por un esplendor divino y lleva a la luz. El mismo Dios en su inaccesibilidad e incomprensibilidad es una “oscuridad sumamente clara”.

¿Cómo mostrarlo, aunque podamos usar el lenguaje de los símbolos? ¿Cómo podemos representar este “esplendor blanco como la luz” en la escena de la Trasfiguración? Los pintores de los íconos han intentado hacer lo imposible. Si han tenido éxito, podemos juzgarlo por las imágenes de la “Trasfiguración” que han llegado hasta nosotros.

Las energías divinas han agitado la tierra, y más sutilmente se hacen evidentes los bordes de las colinas del icono, “…una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle”. Y los apóstoles cayeron por tierra llenos de miedo, tapándose los ojos con las manos.

La figura de Cristo emana una luz increible, que lleva al mundo la gracia y la iluminación espiritual. Sus rayos están diseñados en el icono con pinceladas doradas, que se propagan radialmente desde su Fuente, Cristo.

Ícono de la Virgen «el Dios amoroso»

 

Iavlenie_ikoni_ande_bogolÍcono de la Virgen «el Dios amoroso»

Este ícono de la Madre de Dios,  es uno de los íconos más antiguos de Rusia, fue pintado en el siglo XII a petición del príncipe Andrés Bogoliubski, en memoria de una aparición que tuvo.

En el año 1155, el santo Príncipe Andrés, iba con un ícono de la Virgen cercano a la ciudad de Vladimir, a unas siete millas de distancia, pero el carro que llevaba el ícono se detuvo y no se pudo mover del lugar. Fue así, que el Príncipe pidió al sacerdote, que lo acompañaba, una oración ante el ícono.

Cierto día la Virgen se le apareció con un pequeño pergamino en su mano y ordenó al  Príncipe que el ícono  traído de Vishgorod debía permanecer en Vladimir, y que en el lugar de su milagrosa aparición se debía construir una iglesia y un monasterio.

En cumplimiento de la orden, el santo Príncipe Andrés construyó una iglesia en honor de la Natividad de la Santísima Virgen y también un monasterio. Después encargó  pintar a la Madre de Dios como la había visto en la visión, de pie con un pergamino en su mano derecha, y su rostro vuelto hacia el Salvador. Cuando la iglesia fue construída, el ícono fue colocado en ella, y una ciudad se formó alrededor del monasterio. El ícono fue llamado “Bogolub” por San Andrés, ya que esta palabra significa «la Madre de Dios ama este lugar”.

El ícono de la Madre  de Dios fue realizado innumerables milagros, y en el lapso de muchos siglos ha manifestado su ayuda a quien se acerca con fe y devoción. La fama de los milagros y signos causados por el ícono inspiró a los creyentes a hacer copias de la venerable imagen.

El ícono «En verdad es digno»

El ícono «En verdad es digno»

El milagro ocurrió  durante el patriarca Nicolás Crisoverges. Una noche, un cierto monje leía el Canon a la Madre de Dios en su celda, en el Monasterio del Pantócrator, que hoy se llama «Axion Estin» («En verdad es digno») por el ícono de la Virgen. El anciano que le instruía había ido a Karyes. De repente, un varón apareció en la iglesia y comenzó a cantar «En verdad es digno». Este himno era hasta entonces desconocido en la Iglesia. Al oír este himno, el monje se impresionó tanto por el contenido del himno como por el canto celestial. El desconocido se tornó al monje y le dijo: «Así lo cantamos en casa». El monje deseaba tener el himno por escrito y  trajo una lápida de mármol en la cual el desconocido escribió el himno con su dedo como sobre cera, y entonces desapareció de repente. Este desconocido era el Arcángel Gabriel. Esta lápida fue llevada a Constantinopla y se conserva hasta el día de hoy.

¿Qué significan las letras en el ícono de nuestro Señor Jesucristo?

 

¿Qué significan las letras en el ícono de nuestro Señor Jesucristo?

En la aureola o nimbo que rodea la cabeza de nuestro Señor Jesucristo, vemos tres letras griegas colocadas con la forma de la Santa Cruz. A la derecha, una “o” (omicron), sobre la cabeza una “ω” (omega), y a la izquierda una “N”. Estas letras forman la expresión “ὁ ὤν”, que encontramos en el texto griego del Antiguo Testamento, en el libro del Éxodo, capítulo 3, versículo 14.

 

Esto podría traducirse en “El que es” y nos rememora el episodio en el cual Dios envía a Moisés a liberar al pueblo hebreo de la esclavitud de los egipcios: «Contestó Moisés a Dios: “Si voy a los israelitas y les digo: ‘El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros’; cuando me pregunten: ‘¿Cuál es su nombre?’, ¿qué les responderé?”. Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”».  (Ex. 3, 13-14).

 

Los pintores colocaron esas palabras en el interior de la aureola, como una forma de dar testimonio de la divinidad de Cristo.

El Venerable Dovmont (Timoteo) Príncipe de Pskov

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El Venerable Dovmont (Timoteo) Príncipe de Pskov

El príncipe Dovmont de Pskov, príncipe de Nalshinaisk (Nalshensk), era un nativo pagano de Lituania. En 1265, escapando de la lucha interna entre los príncipes lituanos, se vio obligado a huir de Lituania y llegó a Pskov (Rusia) con 300 familias. La tierra de Pskov se convirtió en su segundo país.

Fue bautizado con el nombre de Timoteo. Al transcurrir un año, el pueblo de Pskov lo eligió como a su príncipe por la valentía y sus verdaderas virtudes cristianas. Durante treinta y tres años gobernó la ciudad.

Era justo y estricto en la búsqueda de la justicia para los demás, daba limosnas generosas, cuidaba a los pobres y a los extraños, observaba las fiestas de la iglesia, era donante de parroquias y  monasterios, llegó a fundar un monasterio en honor de la Natividad de la Virgen.

Después de su matrimonio con la hija del Gran Príncipe Dimitri, el nieto de San Alejandro Nevski, se relacionó con la línea principesca rusa. Él, como San Alejandro Nevski, como líder militar y activista del reino fue un defensor de la tierra rusa.

En 1268, el príncipe Dovmont fue uno de los héroes en una batalla histórica, donde las fuerzas rusas consiguieron la victoria sobre los ejércitos daneses y alemanes. Antes de cada batalla, San Dovmont entraba en una iglesia, dejaba su espada en los escalones del altar y recibía la bendición del sacerdote.

San Dovmont hizo que la fortaleza de Pskov fuera inexpugnable. En memoria del glorioso defensor de la ciudad, fue construído un muro de piedra y llamado el Dovmontov.

En agradecimiento al Señor, en cuyo nombre había ganado la victoria, el príncipe Dovmont construyó una iglesia al lado del Kremlin de Pskov en honor de la fiesta, en la cual él ganó la victoria: La Santísima Trinidad. Otros habitantes de Pskov también construyeron iglesias allí en el cumplimiento de los votos. El territorio de la actual ciudad de Dovmontov estaba completamente cubierto de iglesias, el primer templo en honor de San Dovmont fue construído en la ciudad de Dovmontov en 1574.

El valiente príncipe ganó una batalla el 5 de marzo de 1299 en las orillas del río Velika, donde derrotó a un gran ejército alemán. Mientras tanto, los caballeros de Livonia inesperadamente invadieron los suburbios de Pskov, se apoderaron de los monasterios Snetnogor y Mirozh y los quemaron, asesinando cruelmente a los habitantes. Mataron al fundador del monasterio de Snetnogor y a diecisiete monjes, y también a San Basilio, el abad de Murozh. El príncipe Dovmont, más tarde expulsó a aquellos enemigos de la tierra rusa.

Varios meses más tarde, el príncipe santo Dovmont murió y fue enterrado en la catedral de la trinidad de Pskov. El Cronista relata que “en Pskov había una gran tristeza en los hombres, las mujeres y los niños pequeños por la muerte de su buen señor, el noble príncipe Timoteo”. El pueblo de Pskov recordó como el santo príncipe los había cuidado, y cuando la ciudad era amenazada por el peligro, los conducía a la batalla diciendo: “¡Buenos hombres de Pskov! El que es viejo entre vosotros ese es mi padre, el que es joven es mi hermano. ¡Pónte firme por la Santísima Trinidad!

Poco después de la muerte del príncipe comenzó a ser venerado como un santo intercesor ante Dios, custodiando a la tierra rusa de enemigos y desgracias. El santo príncipe defendió a Pskov más de una vez después de su muerte. En el año 1480, cuando más de cien mil alemanes asediaron la ciudad, apareció en un sueño a un ciudadano y dijo: “Toma mis reliquias, llévalas tres veces por la ciudad con una cruz, y no tengas miedo”.

El pueblo de Pskov cumplió sus instrucciones y los alemanes huyeron de la ciudad. Un servicio litúrgico en honor del príncipe santo fue compuesto después de esta liberación milagrosa de los enemigos. Junto con las reliquias del santo, su espada de batalla fue preservada (ahora la espada está en un museo de Pskov). A partir de entonces, la espada fue entregada a los príncipes Pskov en su elevación al trono.

Cuando la Madre de Dios apareció al anciano Doroteo durante el asedio de Pskov por los polacos el 27 de agosto de 1581, el príncipe Dovmont-Timoteo se encontraba entre los santos que acompañaban a la protectora celestial de Pskov.

Los santos príncipes Vsevolod y Dovmont ayudaron a los ejércitos rusos más de una vez en defensa de las fronteras occidentales del país.

En el año 1640, el gran movimiento nacional hacia el este ruso, dio lugar a que los exploradores  llegaran a la desembocadura del río Amur y al Océano Pacífico. Rusia tenía límite con China. Y fue en aquel sitio, cerca del río Amur, en donde se estableció la fortaleza rusa de Albazin, famosa por el ícono de la Madre de Dios de Albazin (9 de marzo).

En el verano de 1679, durante el Ayuno de los Apóstoles Pedro y Pablo, Gabriel Florov y una compañía de cosacos salieron de Albazin para explorar el valle del río Zea. Durante tres años los cosacos hicieron patrullas en el rio Zea.

Cierta vez, los jinetes cosacos vieron a dos hombres con caballos blancos, vestidos con armadura y con arcos y espadas, eran los santos Vsevolod y Dovmont. Hablando con los cosacos de Albazin, los santos príncipes guerreros profetizaron el acercamiento de los ejércitos chinos sobre el Amur. Dijeron que la batalla sería difícil, y predijeron el triunfo final de las armas rusas.

Varias veces durante 1684-1686 los chinos avanzaron hacia Albazin, pero no tomaron la ciudad. Por la ayuda milagrosa del ícono de la Madre de Dios de Albazin y los santos príncipes Vsevolod y Dovmont de Pskov, el enemigo quedó impotente frente a la fortaleza ortodoxa.

Las reliquias del príncipe santo Dovmont descansan en la catedral de Pskov de la Trinidad.

El ícono de la Ascensión

El ícono de la  Ascensión

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Cristo, después de su Resurrección se manifestó varias veces a los discípulos, a las Mirróforas, a más de quinientas personas como nos cuenta San Pablo, y a muchos otros confirmando su Resurrección. Cuarenta días después, ascendió a los cielos. Este acontecimiento es narrado por San Lucas en su Evangelio: “Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo” (Lc.24, 51).

En el  ícono de la Ascensión observamos que Cristo asciende al cielo rodeado de un halo de Luz que expresa su divina gloria, pero la vestimenta que lleva puesta parece igual a la de los apóstoles. Esto es para expresar que, con su ascensión ha elevado con Él a la naturaleza humana. La Ascensión del Señor no es un traslado de lugar (de la tierra al cielo) sino que significa la salida del espacio de lo creado y el ingreso en  lo divino, lo eterno. Cristo, elevó nuestra naturaleza humana a donde nunca había estado.

La Virgen en el medio del ícono eleva sus manos orando en silencio; ella representa a la Iglesia, ya que su seno era el lugar de reunión entre lo humano y lo divino, así también como lo es la Iglesia.

Los dos ángeles vestidos de blanco dicen a los apóstoles: “¿Qué hacéis ahí mirando al cielo? Éste que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo” (Hch.1, 11).

Los apóstolos, con su vital movimiento, expresan el gozo de recibir la bendición del Hijo de Dios; tristes por ser separados de Él, pero optimistas por la promesa del Espíritu Santo que haría perpetua la presencia de Jesús en sus corazones. Algunos de ellos miran hacia la Ascensión pero otros contemplan a la Virgen.

El ícono de la Ascensión es ilustración de la Iglesia cuya Cabeza es nuestro Señor Jesucristo, cuya imagen es la Virgen, y pilares son los Apóstoles.

Mártir Eugenio Alexandrovich Rodionov

Mártir Eugenio Alexandrovich Rodionov

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Eugenio Rodionov nació el 23 de mayo de 1977 en el pueblo de Chibirley, en la región de Penza, siendo hijo de un matrimonio dedicado al trabajo de la madera, el padre (Alexander)  ebanista y carpintero; y la madre (Lyubov), diseñadora de muebles. Cuando fue bautizado, su abuela le puso una cruz y, aunque la madre era contraria a que el niño la llevara puesta, no se la quitó. Se graduó en la escuela secundaria de Kurilovo (región de Moscú) y posteriormente trabajó en una fábrica de muebles como tapicero.

En la ciudad de Ozersk, Kaliningrado, estuvo en una unidad de capacitación perteneciente a las tropas fronterizas de la Federación Rusa y el 25 de junio de 1995, se alistó en el ejército, jurando  la bandera el día 10 de julio y prestando servicio como soldado en la frontera de Ingushetia y Chechenia. Pasados seis meses, el 13 de enero del año siguiente, pasó a la unidad fronteriza de Nazran, donde al cabo de un mes, fue hecho prisionero, siendo ejecutado en Bamut el 23 de mayo del 1996.

En un principio, en el ejército creyeron que Eugenio había desertado, por lo que la policía estuvo en casa de sus padres y eso dijeron a su madre, pero tras un examen minucioso de la escena donde ocurrió el suceso, en la que se detectaron rastros de lucha y de sangre, dieron por hecho que había sido hecho prisionero. A Eugenio, durante los cien días que duró el cautiverio, lo torturaron brutalmente y le prometieron que si se convertía al Islam y se quitaba la cruz que tenía colgada al cuello, le perdonaban la vida, pero él se negó una y otra vez, por lo que fue decapitado.

Su madre, no creyendo que su hijo fuese un desertor, fue a Chechenia a buscarlo y fue allí donde el comandante de la guarnición le comunicó que su hijo había sido capturado y que veía difícil su suerte. Un familiar de otro soldado desaparecido, llamado Basayev, se comprometió a buscarlo y encontrarlo, pero éste fue asimismo atrapado y golpeado hasta la muerte, rompiéndole la columna vertebral. Entonces la madre  tuvo que dar dinero a unos milicianos chechenos para que le ayudaran a encontrar a su hijo, a fin de darle sepultura. Ella identificó a su hijo, por la cruz que llevaba colgada en el pecho. Más tarde, los exámenes forenses a los que fue sometido el cadáver confirmaron la identificación. El cadáver decapitado de Eugenio fue trasladado a la iglesia de San Nicolás de Pyzhi, donde quedó almacenado durante varios años debajo de un altar.

Con posterioridad fue sepultado en la aldea rusa de Satin, en la región de Moscú, muy cerca de la iglesia de la Ascensión. A finales del año 2003 se inició un movimiento favorable a conseguir la canonización de Eugenio. Uno de los que iniciaron este movimiento fue el arcipreste Alexander Shargunov, rector de la iglesia de San Nicolás de Pyzhi, pero a principios del año 2004, la Comisión Sinodal para las Causas de los Santos de la Iglesia Ortodoxa Rusa se negó a ello, debido a la falta de información fiable sobre el martirio, o sea, si realmente murió como mártir por la fe o por ser un soldado del ejército ruso que estaba atacando Chechenia. Sin embargo, con posterioridad, el arcipreste Dimitry Smirnov, presidente del Departamento del Patriarcado de Moscú para las relaciones con las Fuerzas Armadas, dijo que “la cuestión de la canonización de Eugenio Rodionov era una cuestión de tiempo y que se resolvería favorablemente”.

Nikolai Konyayeva, famoso escritor ruso, que ha escrito varios libros sobre Eugenio Rodionov, contestándole al arcipreste Gregorio Mitrofanov, profesor de la Academia Teológica de San Petersburgo:

No existe suficiente información; es verdad que no fue fusilado, sino decapitado y que en su cuello había una cruz que él tenía atrapada con una mano. Estos hechos nadie los niega, pero otra cosa es si en los últimos momentos de su vida actuaba simplemente como un soldado cristiano. No existen documentos. Es verdad que tampoco existe documento alguno acerca de cómo murió el príncipe Mijail de Tver y lo consideramos santo, pero los tiempos eran otros. Sabemos que Dios realiza milagros por intercesión de sus santos y es cuestión de esperar. Si murió como mártir, aunque no esté canonizado, ya pertenece a la Iglesia Celestial. No seamos impacientes, pues muchos santos fueron canonizados mucho tiempo después de empezar a recibir culto. Y tampoco perdamos de vista el hecho de que muchos fieles ortodoxos recurren a Eugenio, porque él encarna el destino de muchos miles de jóvenes rusos que fueron enviados a la guerra de Chechenia. Seguro que cuando todo esté claro, si la Iglesia lo considera conveniente, en su momento será canonizado”.

la Iglesia Ortodoxa Serbia le rinde culto junto a sus otros compañeros mártires, Andrés, Igor y Alexander. Asimismo, en mayo del año 2011, los capellanes ortodoxos del Ejército de los Estados Unidos, le rindieron un servicio funeral como “nuevo mártir” en la fiesta de la decapitación de San Juan Bautista. Y sin estar canonizado, se le han erigido iglesias en la república rusa de Altai, Kharkov (Ucrania) y Khankala, cerca de Grozni, capital de Chechenia.

El arcipreste Valentín Sidorov, que fue soldado junto con Eugenio, ha llegado a componer en su honor los oficios de Maitines y Vísperas e incluso un Akathisto y la siguiente oración: “¡Oh mártir soldado ruso Eugenio!; damos gracias a Dios porque escucha nuestras oraciones delante de tus santos íconos. Escúchanos, porque somos débiles y está enferma nuestra fe. Tu apasionado amor al Señor y tu falta de miedo ante los tormentos, te han dado la vida eterna. No te quitaste la cruz del pecho y esta cruz es para nosotros, una estrella que nos guía en el camino de la salvación. No nos dejes llorando y atiende nuestras oraciones, ¡oh santo mártir Eugenio!”.

Su ícono está en miles de templos y casas de rusos, serbios y ucranianos; y en este último país, el sacerdote Vadim Shklrarenko de Dnepropetrovsk dice que vió exhalar mirra de un ícono suyo el 20 de noviembre del año 2002.